TARTA DE RICOTTA VEGANA Y ALMENDRAS

Autor: Susana Vidal
Categoría:
Tiempo de preparado15 minTiempo de cocinado30 minTiempo total45 min

Esta tarta necesita de pocas presentaciones. Es una de tantas versiones deliciosas que existen de ella. Los amantes de este postre saben a lo que me refiero. Bien sola, con arándanos, a la naranja...se nos hace la boca agua, verdad? La de hoy queda muy cremosa y con ese fino toque de almendra que la hace tan diferente. Es muy sencilla de hacer y con etiqueta de garantía de éxito del 100%. Si una vez fresquita la servís con un poco de chocolate ya os podéis olvidar del mundo! Vamos con ella!

Para un molde de 22 cm (6-8 raciones)
Para la ricotta vegana
 75 g de anacardos (remojo mín 8 horas)
 75 g de nueces de macadamia (remojo mín 8 horas)
 100 g de tofu natural
 4 cucharadas soperas de aceite vegetal
 zumo de medio limón
Para la base
 160 g de galletas veganas
 75 g de margarina de soja
Para la crema
 ricotta vegana
 180 g de azúcar
 ralladura de 1 limón
 cantidad necesaria de sustituto de huevo( correspondiente a 4 huevos)
 125 g de almendra molida
1

Empezaremos por hacer la base de galletas, que es tan sencillo como triturarlas junto con la margarina.
Una vez bien mezcladitas, engrasamos el molde donde vayamos a hornear nuestra tarta y las disponemos en la base hasta que quede bien cubierta e igual repartida por toda la base.
La metemos en la nevera mientras preparamos el resto.
Ahora precalentamos el horno a 160º por arriba y por abajo.
A continuación, ponemos en un bol los ingredientes para hacer la ricotta y los trituramos bien hasta que nos quede una masa homogénea. Si está demasiado espeso podemos añadirle la cantidad necesaria de agua o bebida de soja para poderlo triturar mejor.
A continuación, preparamos la mezcla de no huevo. Una vez lista, ponemos en un bol la ricotta, el no huevo, la almendra, el azúcar, la ralladura de limón y batimos todo muy bien con la batidora eléctrica. Vertemos el contenido sobre la base de galletas que habíamos reservado en la nevera.
Ahora horneamos durante 30 minutos a 160º por arriba y por abajo, y unos 5 minutos más a 180º para que se dore un poquito.
Aunque estas estimaciones son aproximadas, ya que dependerá mucho del horno. Es mejor que comprobéis con un palito de madera si está lista. Ya sabéis, si sale limpio está cocida.
Recordad dejarla que se atempere un poco antes de desmoldarla para evitar que se rompa.
Una vez tibia, la metemos en la nevera para que esté bien fresquita y ya sabéis, chocolate en mano y a disfrutar a tope!
Buen provecho!

Ingredientes

Para un molde de 22 cm (6-8 raciones)
Para la ricotta vegana
 75 g de anacardos (remojo mín 8 horas)
 75 g de nueces de macadamia (remojo mín 8 horas)
 100 g de tofu natural
 4 cucharadas soperas de aceite vegetal
 zumo de medio limón
Para la base
 160 g de galletas veganas
 75 g de margarina de soja
Para la crema
 ricotta vegana
 180 g de azúcar
 ralladura de 1 limón
 cantidad necesaria de sustituto de huevo( correspondiente a 4 huevos)
 125 g de almendra molida

Pasos

1

Empezaremos por hacer la base de galletas, que es tan sencillo como triturarlas junto con la margarina.
Una vez bien mezcladitas, engrasamos el molde donde vayamos a hornear nuestra tarta y las disponemos en la base hasta que quede bien cubierta e igual repartida por toda la base.
La metemos en la nevera mientras preparamos el resto.
Ahora precalentamos el horno a 160º por arriba y por abajo.
A continuación, ponemos en un bol los ingredientes para hacer la ricotta y los trituramos bien hasta que nos quede una masa homogénea. Si está demasiado espeso podemos añadirle la cantidad necesaria de agua o bebida de soja para poderlo triturar mejor.
A continuación, preparamos la mezcla de no huevo. Una vez lista, ponemos en un bol la ricotta, el no huevo, la almendra, el azúcar, la ralladura de limón y batimos todo muy bien con la batidora eléctrica. Vertemos el contenido sobre la base de galletas que habíamos reservado en la nevera.
Ahora horneamos durante 30 minutos a 160º por arriba y por abajo, y unos 5 minutos más a 180º para que se dore un poquito.
Aunque estas estimaciones son aproximadas, ya que dependerá mucho del horno. Es mejor que comprobéis con un palito de madera si está lista. Ya sabéis, si sale limpio está cocida.
Recordad dejarla que se atempere un poco antes de desmoldarla para evitar que se rompa.
Una vez tibia, la metemos en la nevera para que esté bien fresquita y ya sabéis, chocolate en mano y a disfrutar a tope!
Buen provecho!

TARTA DE RICOTTA VEGANA Y ALMENDRAS
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